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Ana Merielc Rivas Ortiz

Ana Merielc Rivas Ortiz

Rompí fuente a las 4:27am. desperté a Hugo y a mi mamá (que ya tenía en mi casa unos cuaaantos días brindándome apoyo) diciéndoles que finalmente, el día había llegado. El médico, Beltrán Lares, pionero en el país y ferviente defensor y promotor del parto humanizado o respetado (a mi juicio poco objetivo, el mejor del mundo) llegó como a las 7:00 am y ya tenía contracciones cada 4 o 5 minutos. Cuando me hizo el tacto tenía como 8 cms. de dilatación. Él,  viendo el diagnóstico que tenía al frente nos dijo: “Vamos a darle! Por lo que veo las condiciones están dadas…Puede nacer aquí. Lo que siempre deseé.

Como a las 8:30 llegó su asistente, otra obstetra, Dra. Tamara Engberts, la DD (así la llamaré por siempre) encantadora y dulce mujer  e integral porque también sirvió de Doula, ya que su trabajo de amor fue más hacia acompañarme (con masajes, palabras de aliento, de ánimo, soporte físico, etc.) a mí, que a asistir al Doc. 

Las contracciones eran cada vez más intensas, nada que ver con las de Braxton Hicks, estas, venían acompañadas de un dolor de vientre intenso y en las caderas .Mi lugar favorito de estancia fue sentada en la poceta y eventualmente caminaba (que era lo que me recomendaba mi Doc.  pero la verdad es que no podía, porque cada vez eran más seguidas y no me recuperaba de una cuando ya venía la otra); en algún momento me metí un dedo y pude sentirle la cabeza y me dije: MI MISMA, ya está muy cerca! Eso me llenó de entusiasmo pero también de temor;  le decía a Tamara, mi DD: tengo miedo de no poder y ella siempre me decía buscando calmarme y convencerme que lo estaba haciendo muy bien, que ya faltaba muy poco porque eso se  sentía junto antes de parir, que el miedo daba mucha fuerza y que me conectara con  el proceso que estaba viviendo. Finalmente, nos pusimos en  el lugar donde me sentía más cómoda para entrar en la última escena,  ambientados de la luz de una vela aromática y una suave música, frente a nuestra cama,  para que Hugo, quien siempre estuvo a mi lado siendo paciente y literalmente mi soporte, (poniendo en práctica todo lo que aprendió en el curso de pre-natal, concentrado, entregado y conectado conmigo) se pudiera sentar cuando ameritara sin cansarse tanto y mis doctores pudieran sentarse al frente sin perturbar a nadie. No sabía pujar, según ellos eran muy cortos e insuficientes mientras yo sentía que dejaba mi respiración y mi alma en cada uno, pero a su vez, sentía que no terminaba coronar. Beltrán por 3era. o 4ta. vez escuchó los latidos del corazón del bebé y me dijo con tono de regaño y algo de tensión que tenía que pujar muy fuerte porque los latidos no estaban siendo en la misma frecuencia que venían  estando (cosa que después me confesó que no era cierto) y el terror (tenía razón mi DD) fue lo que me hizo sacar fuerza, el poder y determinación no sé de dónde y fue cuando empecé  a pujar con todo mi ser y mi alma… 3 pujidos: En el primero sentí lo que llaman el aro de fuego o La Corona. En la segunda, sentí como salía toda su cabeza y en la tercera, a las 11:55 am, acompañada siempre, con su respectiva contracción o expansión como me enseñó Isabella Polito (la mamá de las Doulas del curso para la preparación de parto y esposa de Beltran), salió de mí, el resto de los 50 cms. más hermosos del mundo y los aproximadamente 2750 gramos del amor más sublime que alguien pueda sentir por otro ser… 

Lo limpiaron un poco, le colocaron un gorro que mandé a bordar que lo identificaba como ÁLVARO y como VENEZOLANO. Lo envolvieron con la manta que semanas atrás,  mi mamá y mi tía Lupe, me arreglaron según mi petición: una bandera de Venezuela y me lo pusieron en mi pecho. Le dije verbal y mentalmente: Bienvenido bebé, a este mundo, a este hermoso país, a nuestras vidas, a nuestro hogar, gracias por escogernos, te enseñaré y te llevaré de la mano acompañándote y apoyándote  a que transites por esta vida que decidiste experimentar… 

Risas nerviosas, llanto, regocijo, amor, logro, ternura, más llanto, fotos, agradecimiento, perfección, conexión..

Beltrán nos examinó, todo perfecto, se quedó como 2 horas más (se nos atravesó la hora de comer las pizzas que pedimos porque en ese momento quién tenía cabeza para cocinar?) y finalmente, nos quedamos los 4, mi mamá siempre presente desde la distancia, desde la acción, respetando nuestro proceso de conexión y vínculo, pero obviamente, diciéndole al mundo que su primer nieto varón había llegado al mundo y que ella lo había presenciado y nosotros, con nuestros cuerpos prácticamente desnudos, bien pegaditos, a veces encima de mí, a veces, encima de papá, dormitamos, embelesados, enamorados…Eso sí, hasta las 7 pm más o menos que Álvaro decidió hacerse por primera vez pipí.

He ahí nuestra historia.. o mejor dicho, el inicio de ella.

ALVARO ENRIQUE JIMÉNEZ RIVAS: Deseo logrado!

La vida, el universo, Dios… está a nuestro favor! 

Ana Merielc Rivas Ortiz

MUJER

ESPOSA

MADRE

DOULA

TRAINER CRP

2/11/2016

17 enero, 2018