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Iniciación y descenso

Iniciación y descenso

Cuando buscas una comprensión más profunda de tu propia historia puede ayudarte el mirar hacia los mitos de la antigüedad para buscar sabiduría e inspiración. Después de muchos años, la persecución del éxito exterior empieza a percibirse como una traición a sí misma y nuestra heroína experimenta un creciente sentimiento de aridez espiritual.

Se siente exprimida, frágil y desconectada de sí misma, su río de creatividad se ha “secado”. Silenció su intuición hace muchos años. Se siente traicionada, no solo por sí misma, sino también por la mente cultural que la animó a ser una buena chica y le dijo que si confiaba en una forma de pensar masculina, orientada hacia la consecución de objetivos, se sentiría feliz.

Dejar de hacer para poder sentir

Sin embargo, ahora se siente completamente sola e incómoda, ha llegado a un momento muy importante de su viaje. Cuando una mujer se toma el tiempo necesario para examinar su vida, y deja de “hacer” cosas, puede empezar a aprender el arte de sentirse a gusto consigo misma. Aprender a ser en vez de hacer no es un lujo, es una disciplina.

Aprender a escuchar

La heroína debe escuchar atentamente a su voz interior, lo que significa silenciar las demás voces que quieren decirle lo que debe hacer. La aridez  espiritual que se experimenta en esta fase del trayecto conduce finalmente a una iniciación y un descenso al mundo subterráneo. Generalmente está desencadenado por una pérdida, capaz de cambiar la vida: muertes, enfermedades, cirugías, menopausia…

La mujer desciende a sus profundidades para reclamar las partes de sí misma que fueron desgajadas cuando rechazó a su madre e hizo añicos el espejo de lo femenino. Puede pasar mucho tiempo en la oscuridad esperando mientras la vida sigue en la superficie.

Esta ruptura de los papeles conocidos se convierte en un avance que inicia una fase de transición entre dos períodos de desarrollo: la iniciación y el descenso. La primera se experimenta en forma de muerte, de forma que la heroína pueda renacer. Mientras que el descenso es un viaje sagrado. Todas tratamos de evitarlo, pero en algún momento de nuestras vidas tenemos que viajar a nuestras profundidades. Aunque es un viaje doloroso, invariablemente fortalece a la mujer y le aclara su sentido de sí misma.

ÚTERA
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