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Antecedentes históricos de la humanización del nacimiento

Antecedentes históricos de la humanización del nacimiento

Introducción

 

La influencia de los cambios generados en el siglo XX en relación a la mujer y su rol en la sociedad patriarcal dominante de occidente y oriente, constituyen una influencia determinante en el mundo entero que provocó la aparición de un movimiento progresivo hacia la humanización del nacimiento. El lograr el voto electoral, la participación de la mujer como fuerza laboral, el descubrimiento y uso de los anticonceptivos hormonales, el feminismo de antes, durante y después de los 60’ y la revolución sexual, el cambio del modelo mecanicista del racionalismo Cartesiano a un modelo biopsicosocial y holístico del cuerpo humano son algunos de los hechos resaltantes que preceden la opción a un cambio de paradigmas dirigidos hacia el modelo humanista y holístico de la medicina.

 

En un sentido amplio, se humaniza el nacimiento, la enfermedad y la muerte. Como probablemente debe haber ocurrido en varios países de Latinoamérica que tienen historias y raíces compartidas, la influencia de los cambios provenientes del viejo mundo y recientemente de los Estados Unidos, han sido copiados y adaptados a nuestra realidad. Ellos fueron traídos por inmigrantes o por personajes locales con formación en el extranjero llenos de información nueva, semillas del cambio y del “progreso”. Siempre están presentes algunos innovadores que entendieron que fuera del ámbito del pensamiento común y colectivo había opciones diferentes contracorriente.

 

Los descubrimientos de Pavlov en la URSS a comienzos del siglo XX en relación a los reflejos condicionados y la aplicación a la obstetricia de la hipnosis, la sugestión y la preparación al parto abonaron el terreno para que desde 1920 a 1950 el parto psicoprofiláctico ocupara su lugar en Europa y el mundo. Los trabajos pioneros de Platonov, Velvoski y Nikolaiev transforman la visión del dolor en el parto en Rusia influenciando de forma intensa y especial al obstetra francés Ferdinand Lamaze.

 

Este último se trae a Francia el método psicoprofiláctico y lo aplica con éxito compartiendo y aprendiendo con su equipo. Uno de sus más asiduos colaboradores, el Dr. Pierre Vellay publica a finales de los 50 varias obras sobre el tema siendo traducida al español en 1960 su clásica descripción del método psicoprofiláctico -Parto sin Dolor- un pequeño libro que abre las puertas a las hispano parlantes a una nueva forma de parir. Sin duda, el papel de este concepto y de estos pioneros tiene su efecto en toda la América, donde su implementación como técnica durante el embarazo y el parto marca un hito reconocible en la transformación de la experiencia del parto.

 

Otros investigadores de la segunda mitad del siglo XX entran en escena abonando aún más el cambio en la mente de mujeres y hombres interesados en modificar la forma de nacer.

Aparece Grantly Dick-Read en la USA de los años 30 y 40, polemizando con la Psicoprofilaxis obstétrica al reconocer la experiencia dolorosa y la influencia del miedo en su génesis. Recalca la importancia de la educación, de la relajación para disminuir la tensión. Diseña una serie de ejercicios respiratorios para relajar a la mujer, eliminar el estrés y el miedo durante el parto.

 

Las experiencias del ruso Igor Tjarkovsky a mediados de lo 60 con los primeros partos acuáticos y su polémica visión de la salud y curación, del desarrollo cerebral y de las potencialidades terapéuticas y paranormales de los baños de inmersión en agua helada hacen de este individuo una referencia importante en la humanización del nacimiento.

 

Casi al mismo tiempo, en Francia, en los 70 aparece la interpretación de Frèderick Leboyer del nacimiento: el silencio, el ritmo pausado, la manipulación gentil de los recién nacidos, las luces tenues durante el parto con el cálido entorno del nacimiento y el baño tibio de bienvenida a los bebés. Con ello, marca un cambio en la manera de pensar que influencia a muchos individuos que recibieron y conocieron de sus ideas. Sus filmaciones de partos sin ruidos, con luces tenues, con un ritmo pausado y respetuoso dejaron boquiabiertos a quienes presenciaron la interpretación del milagro de nacer de este extraordinario individuo.

 

Heredero de su influencia, su paisano Michel Odent, establece en la maternidad de Pithiviers, en las afueras de Paris, condiciones y conceptos de humanización del nacimiento que comienzan con el uso del canto durante el embarazo, la preocupación por disminuir el estrés prenatal y el uso de una pequeña piscina para relajar a la parturienta durante el trabajo de parto, la mínima intervención médica y la participación de las parteras en los partos. Publica en 1983 los primeros 100 nacimientos acuáticos en la prestigiosa revista médica Lancet, la cual es una de sus numerosas publicaciones que tanto han influenciado a quiénes se dedican al estudio del nacimiento.

 

Odent profundiza su investigación y análisis apoyándose en numerosas publicaciones científicas de las diferentes ramas del saber (etología, veterinaria, psicología, psiquiatría, sociología, endocrinología…) reuniendo una base de datos (Primal Health Research Data Bank) que apoyan sus valiosas ideas. Numerosos artículos y libros lo han convertido hoy en día en referencia clave del movimiento de humanización del nacimiento. No es exagerado afirmar que casi todas las personas que creen y trabajan en la actual visión más humana del nacimiento han sido influenciadas por sus pensamientos y escritos.

 

Otro hito fundamental e histórico es la influencia del movimiento feminista mundial y especialmente el norteamericano, al publicar el famoso libro -Nuestros Cuerpos Nuestras Vidas- del colectivo de salud de las mujeres de Boston en 1972. Abordando varios aspectos de la sexualidad y de los intereses de las mujeres se llega al análisis del embarazo, el parto, la lactancia y la crianza de los hijos. Llega alimentando debates e ideas en mujeres y hombres que abogan por humanizar el nacimiento. No puedo dejar de citar a dos mujeres antropólogas; Sheila Kitzinger (Reino Unido) y Robbie David-Floyd (USA) como autoras, investigadoras, promotoras de ideas, conferencistas y luchadoras persistentes de un movimiento femenino que incluye la humanización del nacimiento, el renacimiento de la partería, la comprensión la maternidad integralmente y del manejo que los sistemas de salud tienen de la atención reproductiva desde los 80 hasta hoy. Su influencia es determinante en la comprensión actual y el camino por donde transitan las promotoras y promotores del nacimiento humanizado.

 

Otros dos aspectos claves del movimiento mundial de ideas y cambios de la visión del nacimiento son:

 

  • El redescubrimiento de las potencialidades de los bebés in utero, abarcando ampliamente la vida prenatal (con la llamada psicología pre y perinatal) y las evidencias del desarrollo neurológico humano con los estudios de fin de siglo XX y del inicio del XXI (los estudios de neurobiología y neurociencias en general). Son numerosos los investigadores que podrían nombrarse los cuales han sido determinantes para que científicos y profanos vean a los bebés de una forma radicalmente diferente sentando bases sólidas que apoyan la humanización del nacimiento. De ellos, es fundamental nombrar al psiquiatra canadiense Thomas R. Verny, quién publica el libro la Vida Secreta del Niño Antes de Nacer (The Secret Life of the Unborn Child (1981) el cual ha sido traducido a 25 idiomas. Verny es el fundador principal de la Asociación de Psicología pre y Perinatal y Salud (APPPAH) en 1983.
  • El otro aspecto es el que se refiere a la relevancia en considerar la experiencia de las mujeres durante el parto como de enorme impacto individual, familiar y de la humanidad en general. Al señalar la presencia y participación de las Doulas (acompañantes del parto, facilitadoras del nacimiento) y de las comadronas, “naturalmente” presentes y respetadas en numerosas culturas premodernas, le ha ofrecido a la comunidad mundial responsable de la atención en salud reproductiva reconsiderar su integración a los servicios de salud como vital, indispensable, y definitivamente única para hacer “humanizada” la atención del parto.

 

La humanización del nacimiento en Venezuela

 

Para mediados del siglo XX, el movimiento del método psicoprofiláctico del parto comienza a hacer un recorrido por Latinoamérica y Norteamérica permitiendo el surgimiento de autores y promotores del mismo como Hugo Sacchi (Uruguay), Felipe Carrera (Venezuela), Francisco Mac Donnald (Guatemala), Marjorie Karmel (USA), Elizabeth Bing y Benjamín Segal (USA). Estos últimos son los fundadores de la Sociedad Americana de Psicoprolilaxis en 1960.

 

En Caracas, Venezuela a mediados de los años 60 se inicia en la mayor maternidad pública venezolana: La Maternidad Concepción Palacios (MCP), el trabajo de un grupo de pioneros del cambio que permite que surja en 1966 un plan piloto denominado “Programa de Orientación Familiar”. Fue creado por iniciativa del director de la Maternidad, el Dr. Domínguez Sisco; del presidente del Consejo Venezolano del Niño, Dr. Pablo Herrera Campins y del jefe de Metas Generales, Dr. O. León Ponte. El objetivo fundamental del programa era promover una familia constituida y estable a través de la orientación prenatal.

 

Mediante clases que se dictaban una vez por semana, se les brindaba a las embarazadas, instrucción sobre Formación Familiar, aspectos legales de la protección familiar, educación sexual, nutrición, educación de los hijos y preparación psicoprofiláctica para el parto sin dolor. Este último aspecto encuentra un apoyo solidario y solitario del Dr. Plinio Piña en las charlas de educación prenatal y una muralla al cambio en la propia sala de partos de la MCP donde las mujeres formadas en el Centro de Orientación Familiar (COF) tuvieron que enfrentar la resistencia del personal sanitario que desconocía e inclusive desvalorizaba ese esfuerzo de humanizar el nacimiento.

 

Las prácticas convencionales de atención al parto que allí se hacían opuestas al deseo de respeto, privacidad, libertad de movimientos, uso reducido de intervenciones, etc., no logran un cambio sustancial del modo de nacer paralelo a la profunda transformación que ocurrió en ese colectivo de proveedores y usuarias. La excepción más importante es la participación y el apoyo que brinda el Dr. Pedro Colmenares a las parturientas al convertirse en un defensor del parto natural. La psicóloga del equipo era la Lic. Elisa Jiménez Armas, quién realiza una intensa y comprometida labor con las mujeres, generalmente jóvenes y de variado nivel sociocultural que comienzan a llenar las salas del COF recién fundado. Primero como psicóloga del equipo y luego como coordinadora del centro, Jiménez permanece en su labor hasta 1986. De allí funda y desarrolla AVESA, Asociación Venezolana por una Educación Sexual Alternativa la cual permanece hasta hoy en día como un ente líder en la defensa de la agresión sexual femenina, contra la violencia doméstica hacia la mujer, por la legalización del aborto y por los derechos reproductivos de las mujeres.

 

Su extraordinaria visión de futuro y experiencia como docente en la escuela de psicología de la Universidad Central de Venezuela le permitieron percatarse de la importancia de la educación e información de la embarazada en su etapa prenatal y de crianza. Así mismo, la experiencia del manejo de mujeres en condición de riesgo ante una sociedad patriarcal y machista donde abundan la violencia doméstica, la embarazada adolescente, la madre soltera y la sexualidad desequilibrada. Esta incansable mujer incluye e integra a jóvenes profesionales al equipo del COF donde se inicia la trabajadora social Francisca Mendoza, las estudiantes de psicología Hisvet Fernández y María Auxiliadora Díaz. Un aspecto que revela el nivel de compromiso de estas mujeres se evidencia cuando “Pancha”, Francisca Mendoza, participa como protagonista de la filmación de su preparación prenatal y del parto de su segunda hija teniendo a la propia Elisa como guionista y productora del documental “Ayudándolo a Nacer” donde incluyen los comentarios y recomendaciones de Pierre Vellay, aprovechando la visita que hiciera a Venezuela.

 

Mercedes Muñoz Jiménez comenta acerca de este trabajo:

 

“…de ese documental no olvido, el testimonio de Pancha, de cómo durante la fase de expulsión del parto de su hija llegó a sentir un orgasmo y el respectivo comentario de Pierre Vellay a ritmo experto, que señalaba que en su trayectoria había oído de otros casos como ese. Un enorme estremecimiento que me causó ese cambio de la imagen del parto del más absoluto dolor al absoluto placer”.

 

Otro aspecto importantísimo que se manejó en lo que fueron los inicios de la humanización del nacimiento es aquel que revela la comprensión del hecho social y político que tiene la atención del parto en nuestra sociedad y que Elisa Jiménez y ese grupo de mujeres del COF vislumbró. María Auxiliadora Díaz comenta:

 

“Yo creo que otro de los descubrimientos de Elisa, una de las vías por donde ella pudo llegar más a la gente, fue esa reflexión acerca de cómo la represión de la sexualidad y sus consecuencias son una expresión y un reflejo de una estructura social injusta. Al analizar en forma crítica el fenómeno de la represión de la sexualidad había una toma de consciencia de la necesidad de un cambio social. El elemento central de este análisis era el cuerpo, la apropiación del cuerpo, el cuerpo plasmado en este caso en el parto y la sexualidad; eso era el eje central de lo que ahí se planteaba – ese es tu cuerpo, esa eres tú, y tu cuerpo no puede ser vejado o violentado, por nadie”.

 

Dice Hisvet Fernández:

 

«El trabajo político que ahí se desarrollaba, consistía en lograr que las mujeres llegaran a tener consciencia de su papel en la sociedad, partiendo de un hecho que en apariencia no tienen nada que ver con eso, como es el de estar embarazadas. Es decir: yo salgo embarazada y durante mi embarazo tomo consciencia de que soy una ciudadana. El enfoque de la sexualidad humana que ahí manejábamos, es un enfoque histórico, donde la mujer puede darse cuenta de que el problema de la sexualidad no es un asunto privado. Esa visión generaba en la mayoría de las mujeres que participaban en el Programa el salto cualitativo que significa tomar consciencia de que el fenómeno de la problematización de la sexualidad, no es una cuestión que te afecta exclusivamente a ti; sino que nos afecta a todos: hombres, mujeres, niñas, niños, jóvenes. En otras palabras, es un problema de toda la sociedad y por consiguiente un asunto de Estado y de derechos humanos”.

 

El movimiento por la humanización del nacimiento en Venezuela viene demarcado por un hecho trascendente cuando, María Auxiliadora Díaz, después de permanecer en el COF por 13 años, decide iniciar un trabajo con las mujeres más allá de la educación prenatal introduciéndose en la sala de partos. Se inicia este proceso con el hecho de acompañar en la sala de partos de la MCP a las mujeres entrenadas en el COF con el apoyo del obstetra Pedro Colmenares y luego en clínicas privadas. Se juntan para ese entonces un grupo de embarazadas que, con gran pasión y enorme compromiso colectivo, leen y comparten información antes que sus propios médicos y educadores prenatales. Investigan y discuten las revistas españolas de la época, las historias de nacimiento de las usuarias de Pithiviers, los libros de Leboyer y Odent y todo lo que encuentren que apoye a vivir una maternidad y un parto menos medicalizado y una experiencia de nacimiento consciente e informada, de las cuales ellas mismas son las responsables y protagonistas. Es con grupo de aproximadamente 16 usuarias y sus parejas que Díaz funda Buennacer en 1986 con el lema “Por un parto en libertad y un nacimiento sin violencia”. Varios obstetras descubren una forma diferente de la atención del nacimiento y se integran desde entonces a Buennacer varios profesionales (Juan Carlos Mata, Alicia Lemus, Max Ascanio, Roberto Márquez, Carmen Mujica, Beltrán Lares Díaz, Alida Flores, Arnaldo Cogorno, entre otros) siendo todos ellos y ellas promotores actuales del movimiento de humanización del nacimiento.

 

Una historia paralela se desarrolla en esos años cuando a finales de la década de los 70, uno de los médicos seguidores método de parto psicoprofiláctico, el Dr. Felipe Carrera D. Implementa activamente la nueva forma de parir, publica manuales y libros sobre el tema (Parto Psicoprofiláctico. Guía de la embarazada; Cómo prepararse para el Parto sin Dolor y El parto si Dolor en el Medio Rural. El Método Psicoprofilcáctico y Nociones de Puericultura). En ellos escribe que “el parto psicoprofiláctico – o parto sin dolor – humaniza la maternidad”. Este autor resalta la importancia de la preparación y educación de las mujeres embazadas, del conocimiento del médico del método y de su implementación rigurosa, de la participación de la pareja en el parto, del beneficio de caminar durante el período de dilatación, de la posibilidad de aplicar este método a todas las mujeres sin distinción de religión o clase social, del uso reducido de la anestesia y de la prevención del retraso mental. En este último aspecto, Carrera resalta la utilidad del parto psicoprofiláctico al “reducir considerablemente los casos de asfixia y anoxia, los traumatismos físicos y las intoxicaciones del feto, también al acortar la duración del parto y mejorar la oxigenación de la parturienta y del feto y desechar el uso sistemático de agentes tóxicos en el parto…»Es fácil notar como las claves actuales de la humanización del nacimiento ya están apareciendo con esta modificación conceptual y conductual de lo que implica el parto».

 

A pesar de ello, se distinguen algunos aspectos de los cuales disiento como son:

 

El protagonismo del obstetra y no de la parturienta o más aún de la pareja y de su bebé
Afirma F. Carrera D. que “el parto será siempre un asunto médico, y la preparación para el parto sin dolor, lógicamente no puede ser sino de la exclusiva incumbencia del médico, tanto mejor si es un obstetra. Nadie más que él puede conducir a la mujer hasta el feliz desenlace”. Inclusive menciona la participación secundaria y como colaboradores de los otros médicos, educadoras prenatales o cualquier otro miembro del equipo de salud. Su criterio es que “ellos estarán siempre bajo la dirección del especialista responsable y único director del trabajo: el médico obstetra”.

 

Humanizar, para mí, es dejar o facilitar a la mujer tomar el protagonismo de su cuerpo y de su experiencia de maternidad. Casi la intención hoy en día es que los médicos(as) sean casi transparentes en el momento del parto, cediendo y estimulando el protagonismo del mismo a la parturienta.

 

 

El parto sin dolor como propósito central de la preparación para el parto.

La humanización del nacimiento enfoca el dolor como un aspecto más del complejo proceso del parto, sin negar su existencia y valorando todas las técnicas que permiten a la mujer enfrentarlo. Es una decisión de ella el uso de técnicas propias de la medicina complementaria (homeopatía, acupuntura, masaje, etc), el uso de herramientas psicológicas (relajación, visualizaciones, PNL, otras), de técnicas respiratorias e inclusive drogas analgésicas y anestesia moderna (anestesia peridural, espinal, local, etc) para manejar el dolor del parto. Es clave diferenciar dolor, del sufrimiento…La experiencia del nacimiento, individual (para la mujer, su pareja y su bebé) y colectiva (como hecho social y personal para los proveedores de salud reproductiva), la influencia en la salud a futuro (salud primal), entre otros aspectos son elementos que se pueden colocar a un mismo nivel de importancia con el dolor del parto.

 

El considerar que los aspectos psicológicos y emocionales de la mujer no son aspectos del método psicoprofiláctico.
Claro que esto delimita la acción como una técnica muy específica en la reducción del dolor. Dice Carrera: “Esta preparación no se hace ni para instruir a la mujer sobre cosas sin duda importantes y que ella ignora, ni para resolverle problemas psicológicos y ni siquiera con la finalidad de vigorizar su personalidad”. Hoy en día, me resulta inconcebible no entender lo adecuado del momento para hacer educación prenatal durante el embarazo, reconocer como el embarazo y el nacimiento abren ventanas a los lugares más recónditos del inconsciente femenino y de cómo la experiencia de la maternidad puede modificar intensamente la autoestima de una mujer (provocándole heridas muy profundas o sanando traumas antiguos no resueltos). Pocos eventos en la vida de una mujer, cuando se viven positivamente y con éxito, producen un nivel de empoderamiento y transformación como lo hace el parto y la maternidad. Para ese entonces y en los siguientes años, pocos médicos obstetras aplican conceptos humanizados en clínicas privadas venezolanas que apenas sobreviven a sus propios defensores con un impacto casi irrelevante en las prácticas hospitalarias estatales.

 

Una de las pioneras aparece durante ese mismo período de tiempo, la médica obstetra Eva Gundberg, inmigrante sueca, graduada en Ginebra de doctora en medicina y con postgrado en Obstetricia y ginecología en Suiza y en Caracas en la MCP. Luego de conocer a M. Odent en Pithiviers en 1981 trae a Venezuela y aplica en la práctica privada criterios de humanización del nacimiento con la incorporación de una Doula en el parto y luego de una matrona: Maria Luisa Becerra y Gladys Garfias,la postura vertical y la no separación rutinaria del recién nacido de su madre.

 

Recibe enorme influencia inicialmente de la psicoprofilaxis obstétrica y de F. Leboyer, M. Odent y luego, según ella misma, de la psicoterapia bioenergética a través de Eva Reich y de variadas terapias del fin del milenio (Rolfing, Gestalt, Psicoanálisis, Renacimiento). Realiza el primer video de parto vertical en Venezuela en 1984 y a comienzos de los años noventa presenta un reporte de los primeros 500 partos verticales en un congreso de la asociación de ginecología y obstetricia de Venezuela (reporta un índice de cesáreas menor al 10%). Publica su libro “El Placer de Nacer” en el 2001 y hace docencia para enfermeras y médicos en las más importantes ciudades venezolanas introduciendo a muchas y muchos en la corriente del parto humanizado. La mayoría de los profesionales que trabajamos hoy en día, y me incluyo en este grupo, y muchas mujeres que han sido o son promotoras del parto humanizado, hemos recibido su generosa influencia.

 

Para la década de los ochenta, inicia el movimiento de humanización del nacimiento la investigación de la Psicóloga Beatriz Manrique apoyada en su momento por el Ministerio del Estado para el desarrollo de la inteligencia con la creación del proyecto familia. En este proyecto se efectúa una investigación para analizar la relación existente entre el desarrollo integral del niño, la integración familiar y la educación para la salud, nutrición y estimulación adecuada. Todo esto en niños aun en útero, recién nacidos y hasta los 6 años de edad. Su estudio inicial incluyó 684 familias de pocos recursos económicos donde las embarazadas recibían un entrenamiento para estimular a sus bebés intrauterinos (desde las 20 semanas de gestación) utilizando el canto, las palabras y estímulos con luz. Se les proporcionó un material impreso y guías claves para una buena nutrición durante el embarazo y para prepararse para el parto. Los resultados de las pruebas posteriores demostraron que los bebés estimulados tenían un desarrollo visual, auditivo, del lenguaje, memoria y desarrollo motor superior al ser comparados con los grupos control (no estimulados). En algunos casos, los niños estimulados tenían a los 3 años 14 puntos por encima de los niños no estimulados en la escala de Standford-Binet. Además, sus madres habían demostrado ser más activas y tener más confianza durante el parto, más éxito en la lactancia, haber establecido un vínculo más intenso y una gran cohesión familiar. Este trabajo hace merecedora a Beatriz Manrique del “Thomas Verny Award” de la APPPAH en 1995. Por supuesto que una investigación de este tipo, con resultados tan positivos y esperanzadores y habiendo recibido una amplia cobertura por los medios de comunicación en esos años, abrió una senda enorme hacia la humanización del nacimiento.

 

Para esos años ochenta, ya se había iniciado la acción del grupo de mujeres de Maracay, en el estado Aragua, en la zona central del país. Este pequeño grupo se dedica a acompañar en forma espontánea y sin costo alguno, a las mujeres parturientas en uno de los hospitales públicos famoso por su violencia contra la mujer durante el parto: el Hospital Central de Maracay. Elizabeth Baldwin, una norteamericana residenciada en Venezuela es pionera de este grupo de Doulas que realiza un intenso esfuerzo en medio de agresiones verbales, falta de reconocimiento e inclusive ataques directos que no hacen mella en su perseverancia y profundas convicciones de su trabajo como misión y apostolado de la mujer por la mujer. Son ellas creadoras de la AVEDEP, Asociación de Doulas y Educadoras Prenatales, realizando actualmente docencia y trabajo hospitalario permanente. Actualmente reciben apoyo del gobierno y de la comunidad y han sido vitales para las transformaciones que están ocurriendo en el Hospital Central de Maracay. Hoy en día dicho hospital tiene el mérito de haber sido el primero en ser acreditado por UNICEF como “hospital amigo del niño” para la promoción de una lactancia materna exitosa, donde algunas pediatras han cosechado los frutos del esfuerzo continuo a favor de la lactancia materna. Y varios cambios actuales permiten apreciar un giro enorme en pro de la humanización del nacimiento en ese centro.

 

Un evento resaltante en Venezuela es la transformación legal y la modificación de la legislación actual con la aparición de la LOPNA (Ley Orgánica de Protección del Niño y del Adolescente) expresando en varios de sus artículos la protección de la maternidad, el vínculo materno-filial y la lactancia materna. Ese soporte legal se refuerza con la Norma Oficial para la atención integral en salud sexual y reproductiva sancionada en julio del 2003 donde se presentan los lineamientos para una atención en maternidad y en salud reproductiva dignos y respetuosos de los derechos de la mujer y la familia. Se publica en Gaceta oficial a inicios del 2007 la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia:

 

CAPÍTULO III: DEFINICIÓN Y FORMAS DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

 

Artículo 14. La violencia contra las mujeres a que se refiere la presente Ley, comprende todo acto sexista que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, emocional, laboral, económico o patrimonial; la coacción o la privación arbitraria de la libertad, así como la amenaza de ejecutar tales actos, tanto si se producen en el ámbito público como en el privado.

 

Artículo 15. Se consideran formas de violencia de género en contra de las mujeres, las siguientes: (definen varias; se incluye aquí sólo la relativa a la violencia obstétrica)

13. Violencia obstétrica: Se entiende por violencia obstétrica la apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por personal de salud, que se expresa en un trato deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres.

 

Es mi opinión, esta ley impulsada por un grupo de mujeres feministas y hombres, de alguna forma relacionados con Buennacer, marca un momento trascendente para el movimiento de la humanización del nacimiento al fortalecer el marco legal donde las mujeres pueden hacer valer sus derechos. Conocer estos hechos históricos y reflexionar sobre los mismos permiten entender los que iniciaron el camino, las dificultades y los éxitos que tuvieron, tener un profundo respeto y reconocimiento por ella(os) y sentir la alegría de ser sus relevos en este viaje a una sociedad más humana, pacífica y evolucionada.

 

Beltrán Lares Díaz

Octubre 2007

 

Ahora, finales de 2015 esperamos la aprobación de la Ley para la Promoción y Protección del Derecho al Parto y Nacimiento Humanizado promovida por la Defensoría del Pueblo.

En este artículo les presentamos el Proyecto de Ley que del Despacho de la Defensoría se envía para las revisiones y discusiones pertinente en la Asamblea Nacional. A este documento se le realizaron cambios gracias a los aportes de diferentes colectivos y al apoyo del MinMujer como se pueden apreciar en el Proyecto de Ley que se envió desde MinMujer.

 

Dr. Beltrán Lares Díaz

Diciembre 2015

 

 

Bibliografía

 

  1. Vellay, Pierre; Vellay, Alline; Bourrrel, André; Bourrel, Micheline y Jeanson, Colette.
    PARTO SIN DOLOR, Principios, práctica y testimonios
    Editorial Azteca SA, 1era Edición, México 1960
  2. Carrera, Felipe.
    CÓMO PREPARARSE PARA EL PARTO SIN DOLOR.
    (Psicoprofiláctico).
    Monte Ávila, editores. Tercera edición. Caracas Venezuela 1976.
  3. Carrera, Felipe
    EL PARTO SIN DOLOR EN EL MEDIO RURAL
    Monte Avila editores CA. Tercera edición, Caracas Venezuela
  4. Sidenbladh, Eric
    WATER BABIES. A Book about Igor Tjarkovsky and his method for delivering and training children in water
    St. Martin’s Press. First US Edition. New Cork 1982
  5. Harper, Barbara
    GENTLE BIRTH CHOICES
    Healing Arts Press. Rochester, Vermont. USA 1994
  6. www.birthpsychology.com
  7. www.abranpasoalbebe.com
  8. Muñoz, Mercedes
    Capitulo XII La Maternidad E (en imprenta). Octubre 2007
  9. Conversaciones del autor con Eva Gundberg. Octubre 2007
  10. Conversaciones del autor con María Auxiliadora Díaz. Octubre 2007.
  11. Proyecto de Ley para la Promoción y Protección del Derecho al Parto y Nacimiento Humanizado. 

     

     

 

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